Iniciemos con este vídeo nuestro viaje al inframundo griego.
Después visitemos la exposición de la Biblioteca y respondamos al cuestionario:
CAVE CANEM: HISTORIAS DEL ULTRATUMBA EN EL MUNDO CLÁSICO
CUESTIONARIO PARA LA VISITA:
CATÁLOGO DE SERES INFERNALES
1.
¿Qué función cumplen las Moiras? ¿Qué hace cada
una?
2.
¿Cuál es la misión de Cerbero?
3.
Explica la relación entre Tánatos e Hipnos.
4.
¿Qué es el Tártaro?
5.
¿Qué debe recibir Caronte para poder cruzar el
río y llegar al inframundo?
6.
¿Qué tienen las Erinias en la cabeza? ¿Cuál es
su función?
EPITAFIOS
1.
¿Qué es un epitafio?
2.
¿Cuál es la canción griega más antigua? ¿Dónde
se encontró?
3.
¿Qué imágenes aparecen en el epitafio cristiano?
¿A quién está dedicado?
4.
¿Qué significan las siglas STTL que aparecen en
el epitafio romano?
5.
Lee el epitafio de Newton y selecciona una frase. Examina la
imagen ¿Quién fue este personaje?
6.
Lee el epitafio del músico Jim Morrison: ¿Qué
crees que quiere decir?
ETIMOLOGÍAS
1.
¿Qué es la licantropía?
2.
Explica el origen de la palabra necromancia.
3.
¿Qué es el Pandemonium?
4.
¿Cuál es el cuento más antiguo del hombre lobo?
¿De qué época es?
5.
Explica dos términos que deriven de la palabra
griega PSIQUE
6.
¿Cómo se llama el miedo al número 666?
LECTURAS
1.
Lee el cuento sobre el hombre lobo. ¿Qué
diferencias encuentras con la imagen actual de este personaje?
Lee y resume la historia de la Novia Cadáver de
Anfípolis en el siguiente enlace (lee sólo la versión de Flegón)
Siglo I después de cristo
la
más antigua manifestación literaria conocida en Europa del arquetipo del
licántropo
Trimalción se volvió a Nicerote y le dijo:
"Solías ser más animado en la mesa; no entiendo
por qué estás ahora tan callado y no sueltas prenda. Por que me veas contento,
por favor, cuéntanos lo que te sucedió".
Nicerote, satisfecho de la afabilidad de su amigo,
contestó:
"En los tiempos en que todavía era esclavo,
vivíamos en la Calle
Estrecha; ahora es el palacio de Gavila. Allí, lo quisieron
los dioses, me enamoré de la señora de Terencio, el cantinero: teníais que
conocer a Melisa la de Tarento, un precioso conjunto de curvas. Pero yo, por
Hércules que no la buscaba por su cuerpo o por el placer, sino más bien porque
era delicada. Si alguna vez le pedí algo, nunca me lo negó; ganaba ella un as,
yo tenía medio; yo metía todo en su bolsillo y nunca resulté engañado. Su
marido falleció en su casa de campo. Por eso a través de escudos y grebas me
moví y me removí buscando cómo llegar hasta ella: que en las ocasiones se dejan
ver los amigos.
"Casualmente mi amo había ido a Capua para
terminar de despachar unos depósitos ya agotados. Encontrando así una ocasión,
persuado yo a un huésped que teníamos para que vaya conmigo hasta el quinto
miliario. Era un soldado fuerte como el infierno. Nos largamos más o menos al
canto del gallo: la luna lucía como si fuera mediodía. Llegamos en medio de los
sepulcros: mi hombre se puso a hacer sus necesidades junto a unas tumbas; seguí
yo canturreando y fui contando las lápidas. Después miré hacia mi compañero; se
estaba desvistiendo y poniendo todos sus vestidos junto al camino. Yo tenía el
resuello en la punta de la nariz; me quedé clavado como un muerto. Él meó
alrededor de sus vestidos, y de repente se convirtió en lobo. No creáis que
estoy bromeando; nadie tiene suficientes riquezas para hacerme decir una cosa
por otra. Pero lo que os estaba contando, después que se convirtió en lobo,
comenzó a otilar y huyó al bosque. Yo al principio no sabía dónde me
encontraba; después me acerqué a recoger sus vestidos; pero se habían hecho de
piedra. ¡Quién moriría de miedo con más motivo que yo! Sin embargo, tiré de
espada, y llamando a todos los diablos, atravesé las sombras hasta llegar a la
casa de campo de mi amiga. Entré como una oruga, perdía el alma a borbotones,
el sudor me chorreaba por el espinazo, mis ojos estaban apagados; apenas pude
rehacerme. Mi Melisa se asombró de que anduviera de camino a tales horas, y me
dijo:
"Si hubieras venido antes nos habrías podido
ayudar: un lobo entró en la finca y a todos los animales les sacó la sangre
como si fuera un matachín. Sin embargo no se rió de nosotros, aunque logró
escapar, pues un criado nuestro con una lanza le atravesó el cuello".
"Al oír esto, no conseguí pegar ojo, sino que al
amanecer eché a correr hacia casa como el cantinero desplumado. Y cuando llegué
al sitio en que los vestidos se habían hecho de piedra, no encontré más que
manchas de sangre. Pues bien, cuando llegué a casa, mi soldado estaba tumbado
en la cama como un buey, y un médico le curaba el cuello. Caí en la cuenta de
que era un hombre-lobo, con lo que ya no pude pasar bocado a su lado, ni así me
matase. Allá lo que otros opinen de esto: yo, si miento, así se vuelvan contra
mí vuestros genios.
Nos quedamos todos pasmados..